La tragedia que dejaron los fuertes terremotos en el norte de Venezuela continúa revelando historias de dolor, desesperación y esperanza. En La Guaira, una de las zonas más afectadas por los sismos, los sobrevivientes narran el dramático momento en que edificios enteros colapsaron y cientos de familias quedaron atrapadas entre los escombros.
"Fue terrible. Todo, todo se desplomó", relató Yilsmaris Blanco, quien aseguró que, aunque agradece haber sobrevivido, muchas personas siguen esperando noticias de sus familiares desaparecidos.
En Catia la Mar, los habitantes piden con urgencia maquinaria pesada y más equipos de rescate para salvar a quienes aún permanecen con vida bajo las estructuras colapsadas.
"Necesitamos que vengan a ayudarnos. Hay gente viva ahí, hay gente muerta", expresó Paola Sanoja, mientras esperaba noticias de un familiar desaparecido.
Jean Alexander Capote contó que perdió su vivienda y a varios de sus seres queridos. "Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra y tengo a mi hija desaparecida", dijo conmovido.
Otro de los llamados más angustiantes fue el de Dani Rizo, quien aseguró que una niña permanecía atrapada bajo los escombros desde la noche del terremoto. "Necesitamos una retroexcavadora para poder sacarla", manifestó.
Los rescatistas también reconocen que la magnitud del desastre supera la capacidad de respuesta local. José Pacheco, integrante de un grupo de rescate con más de 30 años de experiencia, afirmó que nunca había enfrentado una emergencia de estas dimensiones y pidió el envío de equipos especializados para acelerar las labores de búsqueda.
Mientras continúan las operaciones de rescate, miles de personas permanecen en las calles por temor a nuevas réplicas, sin agua, sin electricidad y esperando ayuda humanitaria para afrontar una de las peores tragedias que ha vivido Venezuela en los últimos años.

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