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Tras una reñida segunda vuelta, el líder de Defensores de la Patria prometió respeto por las instituciones, anunció una nueva orientación en la política exterior y aseguró que gobernará sin retaliaciones contra sus opositores.


Con un mensaje centrado en la unidad nacional, la defensa de las instituciones y una nueva visión de las relaciones internacionales, Abelardo De La Espriella se dirigió por primera vez al país como presidente electo de Colombia, luego de imponerse en la segunda vuelta presidencial celebrada este domingo.


Desde Barranquilla, ante cientos de seguidores que celebraban los resultados preliminares, el dirigente del movimiento Defensores de la Patria afirmó que el país inicia una nueva etapa política. “La patria milagro empieza hoy”, expresó durante una intervención en la que buscó enviar señales de estabilidad institucional y reconciliación tras una de las campañas más polarizadas de los últimos años.


Uno de los anuncios más relevantes de su discurso estuvo relacionado con la política exterior. De La Espriella sostuvo que su administración fortalecerá los vínculos con países que, a su juicio, respetan la democracia, las libertades individuales y el Estado de derecho, marcando distancia frente a gobiernos que considera incompatibles con esos principios.


El mandatario electo también respondió a las inquietudes sobre el rumbo de su gobierno. Recordó su formación jurídica y aseguró que mantendrá una relación de respeto con las distintas ramas del poder público. En ese sentido, garantizó la independencia de las instituciones, el funcionamiento del Congreso y el papel de las altas cortes dentro del sistema democrático.


“La mía será una administración garante de la libertad, la institucionalidad y el orden democrático”, señaló, mientras sus simpatizantes celebraban una victoria que se definió por un estrecho margen frente al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda.


En el tramo final de su intervención, De La Espriella hizo un llamado a superar las divisiones políticas que marcaron la contienda electoral. Insistió en que su gobierno no impulsará persecuciones ni revanchas contra quienes respaldaron otras opciones políticas y aseguró que buscará construir consensos desde la diferencia.


“No habrá vencedores ni vencidos”, afirmó el presidente electo, quien cerró su discurso entre aplausos y consignas de sus seguidores. Con ello, abrió formalmente la transición hacia el gobierno que asumirá el próximo 7 de agosto y que tendrá el desafío de gobernar un país profundamente dividido por el debate político de los últimos años.


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