Las acciones, en su mayoría dirigidas contra instalaciones de la Fuerza Pública y entidades estatales, incluyeron el uso de explosivos y drones.
Uno de los hechos más graves ocurrió en San Roque, jurisdicción de Curumaní, Cesar, donde un ataque con explosivos contra una subestación de Policía causó la muerte del subintendente Rodelo Canchila.
En el norte del Cauca, una camioneta que, según las autoridades, habría sido acondicionada con explosivos detonó cerca del peaje de Mandivá, en el sector de Mondomo, sobre la vía Panamericana. El hecho dejó dos personas con lesiones leves.
La jornada violenta también dejó reportes en Caldono y López de Micay, en Cauca; Teruel, en Huila; Pasto, en Nariño; Planadas, en Tolima; y Fortul, en Arauca. En varios de estos municipios fueron atacadas instalaciones policiales y militares.
En Guaviare se registraron explosiones que permanecen bajo investigación, mientras que en Antioquia se reportó un hostigamiento en el sector de Porce III con artefactos que, de acuerdo con la Policía, habrían sido lanzados desde drones.
Las autoridades han señalado preliminarmente a disidencias de las Farc como posibles responsables de algunas de estas acciones. En Planadas, el Ejército atribuyó el ataque al grupo armado bajo el mando de alias ‘Iván Mordisco’. Los demás casos continúan bajo investigación.
La sucesión de hechos violentos representa el primer desafío de seguridad para el Gobierno de De la Espriella. Un policía muerto, personas heridas y ataques contra instalaciones estatales en diferentes regiones marcan las primeras horas de la nueva administración y ponen la seguridad en el centro de la agenda presidencial.

No hay comentarios:
Publicar un comentario