Un niño habría sido amarrado a una silla durante cerca de 40 minutos como medida de castigo en un centro de atención para menores en Cali, luego de que, según la denuncia, regara su comida durante la jornada de alimentación.
La situación fue denunciada por Katerine Trujillo Herrera, psicóloga clínica y estudiante de una maestría, quien realizaba sus prácticas profesionales en el establecimiento. La profesional aseguró que presenció el momento en que el menor permanecía sentado y sujeto por el torso con un elemento similar a un chaleco, que estaba asegurado a la silla.
Según su relato, el niño no podía moverse con normalidad y permaneció en esa posición durante un periodo prolongado. Ante lo ocurrido, Trujillo grabó un video en el que le preguntó al menor por qué estaba sentado y cuál había sido la razón de la medida.
En la grabación, el niño relacionó el castigo con un episodio ocurrido durante la alimentación. Al ser consultado sobre lo sucedido, manifestó que había regado la comida y confirmó que había sido castigado permaneciendo sujeto a la silla.
La psicóloga aseguró que posteriormente regresó al lugar para verificar si la situación se repetía y, según su denuncia, encontró nuevamente al mismo niño en condiciones similares.
Durante esa segunda visita también habría observado a otro menor sometido a una medida que involucraba agua como mecanismo de regulación. De acuerdo con su testimonio, el niño terminó con la ropa mojada y permaneció sentado en una silla.
Trujillo afirmó que preguntó a una de las trabajadoras por qué el menor permanecía sujeto. Según su versión, la respuesta estuvo relacionada con la intención de corregir su comportamiento durante las comidas y hacer que aprendiera a valorar los alimentos.
La profesional decidió informar los hechos a las autoridades y aseguró que al día siguiente presentó la denuncia ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Regional Valle del Cauca.
“Como profesional de la psicología en formación, no pude quedarme en silencio”, manifestó Trujillo, quien agregó que su práctica profesional fue suspendida y que fue retirada del lugar mientras se adelantan las actuaciones correspondientes.
La denunciante también aseguró haber observado otros episodios de contención física aplicados a menores durante el tiempo que permaneció en el centro.
Hasta el momento, los hechos corresponden a una denuncia y deberán ser establecidos por las autoridades competentes. El caso quedó en conocimiento del ICBF, que deberá determinar las circunstancias en las que ocurrieron los hechos y establecer las responsabilidades a que haya lugar.


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