Según el relato de los habitantes, el canino detectó la presencia del reptil cerca de la vivienda y comenzó a ladrar de manera insistente, al parecer intentando alertar a sus propietarios sobre el peligro.
Sin embargo, los residentes no identificaron inicialmente qué estaba provocando la reacción del animal. La situación cambió cuando escucharon un fuerte chillido y acudieron al lugar, donde encontraron al perro junto a una serpiente de gran tamaño, que los habitantes identificaron como una mapaná.
Los propietarios intentaron auxiliar al canino, pero, de acuerdo con su versión, la mordedura y el veneno del reptil le habrían provocado la muerte pocos minutos después.
La presencia de la serpiente también representaba un riesgo para las personas que se encontraban en la vivienda, por lo que los residentes decidieron matarla para evitar una posible mordedura a alguno de los habitantes.
El caso volvió a generar preocupación entre residentes de sectores rurales de Tierralta por la presencia de serpientes en zonas habitadas, especialmente en lugares próximos a áreas de vegetación.
Las autoridades recomiendan extremar las precauciones en estos sectores y evitar acercarse o manipular serpientes, debido al riesgo que representan algunas especies venenosas.

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