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Un hombre de 32 años
contó, en primera persona, el drama de una familia mexicana: 16 integrantes murieron de coronavirus, luego de haber asistido al velatorio de un familiar, quien falleció infectado de Covid-19.


La trágica historia la develó José Martín Chávez Enríquez en declaraciones al diario mexicano Milenio. Este hombre contó que el año pasado perdió a un tío lejano por coronavirus. Y gran parte de la familia acudió al velorio en un domicilio del municipio de Cuautitlán Izcalli, sin saber a lo que se exponían y muchos parientes se infectaron del coronavirusSARS-CoV-2.  


Esta reunión resultó mortal para 16 de los familiares, mayoría de primos y tíos y también su abuelo. "No tuve tiempo ni de llorar, estoy como pasmado", explicó Chávez señalando que su madre falleció por el brote y que su padre todavía está enfermo en su casa.


El hombre señaló que debió pagar unos 4.000 dólares de sus ahorros para el pago de médicos, oxígeno y medicamentos, mientras que otros familiares llevan gastados 10.000 dólares.


Reconoció que él también acudió al velorio, pero no se enfermó “gracias a Dios, fui fuerte y me encargué de mi mamá, pero no se pudo salvar; a mi papá, lo tengo en cama y mi hermana que ya se recuperó”, le contó al diario mexicano. "La incineré y tengo sus restos en casa, porque ni tiempo de ir al panteón", agregó.


Los riesgos de contagio siguen latentes en un velatorio, a pesar de que un cuerpo sin vida no puede contagiar a una persona viva por los medios convencionales. Hay posibilidades ciertas de que el virus continúe su avance de contagios en esta clase de funerales.



El subsecretario Prevención y Promoción de la Salud de México, Hugo López-Gatell, aseguró que los métodos como la cremación disminuyen la probabilidad de propagación del virus al ser algo mucho rápido que las ceremonias acostumbradas en velorios.


“El virus se propaga por vía respiratoria, pero una persona que ha perdido la vida, evidentemente ya no respira, pero todavía si las personas se acercan al cuerpo, lo besan, lo abrazan, como puede ocurrir y es legítimo que ocurra, eso representa un altísimo riesgo que los familiares se contagien”, dijo.



La Secretaría de Salud de México comunicó el domingo 17 de enero que el país registró 11.170 nuevos casos y 463 decesos por coronavirus en la jornada previa. El total de infectados se elevó a 1.641.428, mientras que la cifra de víctimas fatales ascendió a 140.704.


La campaña de vacunación masiva contra el Covid-19 arrancó en México con polémica. Con la ayuda del Ejército, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador distribuyó esta semana casi 440.000 dosis en todo el país. Oaxaca y Chiapas, los Estados más pobres, fueron los últimos en recibir la vacuna.



En el epicentro de la pandemia, en el Estado de México y la Ciudad de México, se repartió la mayor parte, 39.000 para cada territorio. Otras entidades federativas con una alta actividad epidemiológica recibieron menos vacunas en comparación con otros Estados con menor registro de casos. San Pedro de Garza García, el municipio más rico de México, fue de los primeros en recibir las inyecciones pese a no tener tanta letalidad como otros municipios más pobres, según el Laboratorio de Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM.


Sin embargo, López Obrador dice que la vacuna no debe usarse como una herramienta política a seis meses de las próximas elecciones y con el titánico desafío de distribuir de forma equitativa la vacuna para 127 millones de mexicanos.

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