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FOTO POR: CORTESÍA LUIS ÁLVAREZ MARTÍNEZ

Luis Álvarez
 es hijo de campesino y una artesana de Momil (Córdoba), que como pudieron lo enviaron a estudiar una carrera profesional.



Jorge Armando vendió bollos en las calles de Isabel López (Atlántico) y en la carretera para conseguir el dinero de los pasajes y poder asistir a la universidad.



Kleiver debió a travesar Barranquilla en bicicleta, sin importar sol o lluvia, y poder llegar a tiempo a clases.




Rafael es hijo de una modista que logró sobrevivir en esta pandemia, gracias a la confección de tapabocas, idea de negocio que inspiró su tesis de grado.





La historia de vida de cada uno estos cuatro jóvenes las une no solo en la pobreza y la tenacidad para salir adelante, sino el hecho de ser egresados del programa de Licenciatura en Matemáticas de la Universidad del Atlántico, en donde se destacaron por ser buenos estudiantes.​



Estos cuatro muchachos recibieron hace cuatro días un premio a su sacrificio y excelencia educativa. Ganaron beca para estudiar en México una maestría en Matemática Educativa de la Universidad Autónoma de Guerrero.



Rafael  Martínez Fonseca fue aceptado en la maestría de Matemáticas Aplicadas, mientras que Jorge Armando Rada Olivero,Kleiver Villadiego Franco y Luis Álvarez Martínez cursarán la maestría en Ciencia Área Matemática Educativa.   




En este tiempo estuvimos haciendo simulacros de exámenes de matemáticas, manejos de redes digitales en didáctica geométrica, en preparar la entrevista y hasta en cómo presentar la hoja de vida




Para poder recibir este beneficio debieron pasar por una serie de filtros, en los que estuvo su profesor Armando Aroca, director del semillero Diversidad Matemática, de la Universidad del Atlántico,  quien durante casi un año, al ver la calidad y ganas de este grupo, lo preparó.




“En este tiempo estuvimos haciendo simulacros de exámenes de matemáticas, manejos de redes digitales en didáctica geométrica, en preparar la entrevista y hasta en cómo presentar la hoja de vida”, contó Aroca.




La vida no ha sido fácil para estos jóvenes. La buena noticia de la beca fue recibida con mucha alegría, pero a la vez con incertidumbre, puesto que no tienen un peso para iniciar los trámites de la universidad y menos para viajar a México.





Deben estar en la ciudad de Chilpancingo, capital del estado Guerrero, sede de la universidad, antes del primero de agosto. La beca incluye todo, pero a partir del segundo mes de estar cursando los estudios.




Entre el listado de requisitos que deben cumplir está el pasaporte (215 mil pesos), tiquetes para visa en Bogotá (300 mil pesos aproximado, depende de fecha de compra y viaje), tiquete a México (solo ida, 1.300.000 de pesos), renta habitación o departamento por mes (entre 1.600 y 2.400 pesos mexicanos). Por pandemia algunos piden depósito otros no.



A esto, se suma la alimentación, si se reúnen los tres podrían gastar 1.000 pesos mexicanos por mes (solo almuerzo y comida). Y para gastos personales unos 500 pesos mexicanos (aseo y comida particular, por ejemplo desayunos, jabones, y cosas así).




“Solo están necesitando es para irse y poder instalarse el primer mes, ya a partir del segundo se hace retroactiva la beca”, cuenta el profesor Aroca.



En busca de ayuda

A través de las redes sociales, con familiares y amigos, están solicitando apoyo para poder conseguir los viáticos que les permita el viaje a México. 




"Las limitantes económicas nunca fueron un impedimento para realizar mis estudios de licenciatura, pues siempre fueron un obstáculo más que debí superar buscando alternativas de solución para finalizar mis estudios profesionales", dice Kleiver Villadiego.




"Es por eso que siempre me tuve que ir hasta la Universidad en bicicleta durante siete semestres para ahorrar el dinero de los pasajes, ya que la situación económica en la casa estaba muy difícil como para pagar pasajes diarios hasta la Universidad", agregó.




No olvida que desde quinto semestre apoyaba a  la profesora Margarita Guevara con la enseñanza de las matemáticas a estudiantes ciegos de noveno grado grado, "estudiantes con quienes también desarrollé trabajos de investigación para brindar soluciones a sus dificultades de aprendizajes en el área de las matemáticas, y ahora continuo luchando para cumplir una nueva meta que es realizar mis estudios de maestría", enfatiza.




"Estoy desesperado porque ya la universidad me está pidiendo de forma urgente ese pasaporte y podría llegar a perder la beca", manifiesta Jorge Armando Rada, quien vive en el corregimiento de Isabel López,  y solicita que lo ayuden a conseguir la cita con la gobernación del Atlántico para sacar el pasaporte lo antes posible. 




“Somos muy pobres y nuestras familias no tienen recursos”, dijo Luis Álvarez, quien se encuentra en Momil y que estima que con tres millones de pesos pueden alcanzar este sueño. 




Ya tienen claro que para conseguir las cosas en la vida les ha tocado afrontar muchos problemas. Y esa es una ecuación que aprendieron a despejar muy bien.




Las personas interesadas en apoyar el sueño de estos jóvenes, los pueden contactar en el número celular 3007193637.


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