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| Ese trayecto no fue solo un traslado. Fue el último acompañamiento de una madre a la hija que crió, protegió y amó |
Roxana fue encontrada sin vida en zona rural del municipio de Pelaya. Cuando su madre llegó al lugar, con el corazón destrozado, recibió una respuesta que la marcó para siempre: no era posible realizar el levantamiento del cuerpo por razones de seguridad. Sin embargo, para ella, dejar a su hija abandonada nunca fue una opción.
Con el alma hecha pedazos, decidió subir el cuerpo de Roxana a una motocicleta y emprender un recorrido de cerca de 70 kilómetros, atravesando caminos y poblaciones del Cesar, hasta llegar a El Banco, tierra natal de la joven. Cada kilómetro fue un acto silencioso de amor, dignidad y valentía.
Ese trayecto no fue solo un traslado. Fue el último acompañamiento de una madre a la hija que crió, protegió y amó. Fue su forma de decirle: “no estás sola, hija, mamá está aquí”.
Roxana, madre de dos niños, residía en el barrio Las Palmas de El Banco y trabajaba en una finca ubicada entre Pailitas y Curumaní. Según la información conocida, había sido raptada la noche del miércoles por hombres que se hicieron pasar por integrantes de la fuerza pública.
El cuerpo de la joven fue hallado junto al de otro hombre en el sector conocido como Los Pinos, en un hecho que hoy estremece a toda la región y que es materia de investigación por parte de las autoridades.
Más allá del crimen, esta historia deja una imagen que duele profundamente: una madre haciendo el trabajo que el Estado no hizo, guiada únicamente por el amor más fuerte que existe.


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