El confeso corrupto, hoy en libertad condicional, reaparece en el tablero político a través de Juan José “El Nene” Durango, respaldado por su pareja, la representante Saray Robayo. La movida profundiza la ruptura con el gobernador Erasmo Zuleta y divide a la casa política más poderosa de Córdoba. Juan José “El Nene” Durango, exescolta de Emilio Tapia, es candidato a la Cámara de Representantes por Cambio Radical
La política cordobesa atraviesa una nueva sacudida tras conocerse que Juan José “El Nene” Durango, exescolta de Emilio Tapia, es candidato a la Cámara de Representantes por Cambio Radical. Su aspiración cuenta con el respaldo directo de la representante a la Cámara Saray Robayo Bechara, pareja sentimental del empresario condenado por corrupción.
Tapia, sentenciado por su rol en el carrusel de la contratación de Bogotá y en el caso de Centros Poblados, cumple actualmente su pena en libertad condicional. Aunque no aparece formalmente en la contienda electoral, su cercanía con el candidato ha generado fuertes cuestionamientos en el escenario político regional.
La movida ratifica una ruptura política dentro del clan Bechara Zuleta, uno de los más influyentes de Córdoba. El distanciamiento se produjo luego de que al gobernador Erasmo Zuleta, primo y principal impulsor político de Robayo, le incomodara la relación sentimental de la congresista con Tapia, según fuentes cercanas al mandatario.
Hoy, cada sector juega por su lado. Zuleta respalda a Juan David Rangel en una lista conjunta de Colombia Renaciente y el Mira, mientras que Robayo y Tapia impulsan a Durango, quien ocupa el segundo renglón en una lista cerrada de Cambio Radical, con opciones reales de llegar al Congreso.
Consultada por La Silla Vacía, Robayo aseguró que su pareja no tendrá injerencia en la campaña. “Emilio está dedicado a nuestro hogar. Él no es político”, afirmó la congresista, quien conoció a Tapia mientras este estaba detenido y con quien tiene un hijo.
Durango reconoció en una entrevista con El Meridiano que su candidatura surgió tras contactos con dos grupos políticos, entre ellos el liderado por Robayo. “Me hicieron la propuesta y acepté hacer el ejercicio”, señaló.
La disputa ha encendido el ambiente político en Córdoba, donde varios analistas ven este pulso como el primer capítulo de la carrera por la Gobernación en 2027, en un departamento donde los lazos familiares, las lealtades políticas y los escándalos judiciales siguen cruzándose sin pudor.
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