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| Uribe respondió con una carcajada abierta y, de inmediato, se desmarcó del mensaje lanzado por el ciudadano |
El comentario fue recibido con aplausos y vítores por parte de un sector del público y logró una reacción poco habitual en el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien se encontraba en la tarima acompañando el evento. Uribe respondió con una carcajada abierta y, de inmediato, se desmarcó del mensaje lanzado por el ciudadano. “No me refiero al tema, porque después dicen que fui yo”, expresó entre risas, señalando al asistente para dejar claro que se trataba de una opinión espontánea y no de una postura oficial de su discurso político.
El momento quedó registrado en video y comenzó a circular ampliamente en plataformas digitales, donde generó reacciones divididas y reavivó el debate sobre el tono que ha tomado la confrontación política en el país. Para muchos, el episodio refleja el nivel de polarización que se vive en los escenarios electorales y la manera en que el sentir ciudadano irrumpe sin filtros en los actos públicos.
Este hecho se produce en un contexto regional cargado de tensiones políticas y discursos radicales, alimentados por recientes acontecimientos y narrativas geopolíticas que circulan en Colombia y el vecindario. Analistas señalan que este ambiente ha reforzado posiciones extremas y ha convertido cualquier declaración o gesto en un detonante de controversia nacional.
Mientras tanto, el episodio ocurrido en Magangué se suma a la lista de escenas que evidencian cómo la campaña política avanza en un escenario marcado por la confrontación, los mensajes directos y la viralización inmediata de cada palabra pronunciada desde la tarima.


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