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La muerte de una adolescente indígena de 13 años, víctima de la mordedura de una serpiente mapaná, ha generado profunda preocupación en Tierralta, Córdoba, donde en las últimas semanas se ha registrado una seguidilla de ataques de estos reptiles contra niños y adolescentes de comunidades rurales e indígenas.


El caso ocurrió en la comunidad de Pawarandó, al sur del municipio, al otro lado del embalse de Urrá. La menor, perteneciente al pueblo Emberá Katío, fue mordida por una serpiente en el sector conocido como Ají y emprendió un largo recorrido en busca de atención médica. Pese a los esfuerzos de su familia y de la comunidad, falleció durante el traslado hacia Bocas de Río Verde, antes de poder recibir tratamiento especializado.


La tragedia se suma a otros casos recientes. El pasado 29 de julio, el menor Esteban Sierra Ortega fue atacado por una mapaná mientras caminaba por el corregimiento El Diamante. El niño sufrió una mordedura en la mano derecha, recibió atención en el Hospital San José de Tierralta y posteriormente fue remitido a una clínica de Montería, donde continúa recuperándose.


Días antes, otro niño de apenas seis años también resultó gravemente afectado tras ser mordido por una serpiente de la misma especie, aumentando la preocupación entre las familias de la zona.


Líderes comunitarios advierten que las altas temperaturas y las condiciones climáticas han incrementado la presencia de serpientes cerca de las viviendas y caminos rurales, exponiendo especialmente a los menores de edad.


Ante el aumento de estos casos, las comunidades hicieron un llamado urgente a las autoridades para reforzar las campañas de prevención, garantizar la disponibilidad permanente de sueros antiofídicos en los centros de salud rurales y fortalecer la atención médica en las zonas más apartadas del Alto Sinú, con el fin de evitar que nuevas tragedias sigan cobrando vidas.

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