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El 23 de octubre de 1940, hace exactamente 80 años atrás, se dio un hecho que cambiaría la historia futbolera de Brasil y del mundo para siempre: el nacimiento de Edson Arantes do Nascimento, reconocido mundialmente como Pelé, el mito de la selección brasileña, hacedor de tres Mundiales para su país y autor de más de mil goles, la enorme mayoría de ellos con las camisetas del Santos y de la verdeamarela.


Pero antes de convertirse en mito, Pelé fue Dico, un niño oriundo de Tres Corazones, un pequeño pueblo de Minas Gerais, que limpió zapatos en las calles de San Pablo para ayudar a su padre, el verdadero "artífice" de la leyenda que deslumbró al mundo con su fútbol.


Pelé solía contar que su padre no pudo contener las lágrimas durante el 'Maracanazo, como se recuerda a la "trágica" final del Mundial de 1950 en la que Brasil perdió ante Uruguay por 2-1, y, todavía niño, le hizo el juramento de su vida: "No llores papá, que yo voy a ganar una Copa del Mundo para ti".


Tan solo diez años después, en 1958, con 17 años, cumplió su promesa. El eterno 10 fue pieza clave en la final del Mundial de Suecia, en la que Brasil se impuso por 5-2, con dos goles suyos.


El eterno 10 fue pieza clave en la final del Mundial de Suecia, en la que Brasil se impuso por 5-2, con dos goles suyos.


Con la selección, después de la gloria en 1958, disputó el Mundial de Chile 62, pero celebró el título fuera de la cancha por una lesión. Inglaterra 66 fue un torneo para olvidar, de nuevo lesionado por las duras entradas de los rivales y con Brasil eliminada, pero el delantero volvió con más fuerza en México 70, cuando muchos no creían que a sus treinta años sería el gran bastión de esa Copa del Mundo.


Pero antes de convertirse en mito, Pelé fue Dico, un niño oriundo de Tres Corazones, un pequeño pueblo de Minas Gerais, que limpió zapatos en las calles de San Pablo para ayudar a su padre, el verdadero "artífice" de la leyenda que deslumbró al mundo con su fútbol.


Pelé solía contar que su padre no pudo contener las lágrimas durante el 'Maracanazo, como se recuerda a la "trágica" final del Mundial de 1950 en la que Brasil perdió ante Uruguay por 2-1, y, todavía niño, le hizo el juramento de su vida: "No llores papá, que yo voy a ganar una Copa del Mundo para ti".


Tan solo diez años después, en 1958, con 17 años, cumplió su promesa. El eterno 10 fue pieza clave en la final del Mundial de Suecia, en la que Brasil se impuso por 5-2, con dos goles suyos.


Con la selección, después de la gloria en 1958, disputó el Mundial de Chile 62, pero celebró el título fuera de la cancha por una lesión. Inglaterra 66 fue un torneo para olvidar, de nuevo lesionado por las duras entradas de los rivales y con Brasil eliminada, pero el delantero volvió con más fuerza en México 70, cuando muchos no creían que a sus treinta años sería el gran bastión de esa Copa del Mundo.


Hace tiempo que la salud de Pelé se encuentra debilitada, es por eso que pasó su 80° cumpleaños recluido en su casa junto a sus familiares y amigos más cercanos y alejado del foco mediático.

 

Ha estado varias veces ingresado en el hospital en los últimos tiempos y su movilidad es reducida debido a los problemas de cadera que acarrea, los cuales le han obligado a usar silla de ruedas.


Fue precisamente esa falta de movilidad la que, según su hijo, le provocó una depresión a comienzos de este año. Pelé, sin embargo, asegura estar "bien".


Lo ratificó hace apenas unos días, a las puertas de sus 80 años, cuando mandó un vídeo para agradecer a Dios por todo lo conseguido en vida. "Tengo que agradecer a Dios por la salud de llegar hasta aquí, con esta edad, y lúcido, no muy inteligente, pero lúcido", bromeó el eterno rey brasileño.


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