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A finales de los años 70, Willie Colón ya era reconocido como el productor más exitoso de Fania Records
El trombonista, productor y cantante neoyorquino de raíces puertorriqueñas deja una huella imborrable en la historia de la música latina tras más de cinco décadas de trayectoria.


La música latina despide a Willie Colón, uno de los nombres fundamentales en la construcción del sonido salsero a nivel mundial.


Nacido el 28 de abril de 1950 en el Bronx, Nueva York, en una familia puertorriqueña, creció entre la identidad caribeña y la efervescencia cultural de la ciudad. Desde muy joven demostró un talento extraordinario. A los 15 años llamó la atención del músico y productor dominicano Johnny Pacheco, con quien firmó para el sello Fania Records.


Dos años después, en 1967, grabó su primer álbum, El Malo. En este trabajo participó como director de orquesta y trombonista, junto al cantante puertorriqueño Héctor Lavoe. El disco alcanzó ventas cercanas a las 300.000 copias y marcó el inicio de una dupla histórica.


Colón y Lavoe se convirtieron en precursores de la salsa, un género nacido de la mezcla entre la música estadounidense y ritmos cubanos y caribeños. Juntos grabaron nueve álbumes de estudio, entre ellos El Hustler, Guisando y Cosa Nuestra, en los que fusionaron jazz, son cubano y chachachá con una identidad urbana propia.


En 1974 ambos tomaron caminos distintos. Un año después, Colón lanzó The Good, the Bad, the Ugly, su primer trabajo independiente, donde asumió también el rol de cantante. En esta producción participaron Rubén Blades y el propio Lavoe.


En 1977 produjo Only They Could Have Made This Album para la icónica cantante cubana Celia Cruz. Un año más tarde volvió a trabajar con Lavoe en Comedia, disco del que se desprendió el emblemático tema El Cantante, compuesto por Rubén Blades y considerado uno de los grandes clásicos del género.


A finales de los años 70, Willie Colón ya era reconocido como el productor más exitoso de Fania Records, colaborando con importantes figuras de la escena neoyorquina.


En 1979 lanzó Solo, su primer álbum con voz principal, seguido por Fantasmas (1981). En 1983 se reunió nuevamente con Héctor Lavoe para grabar Vigilante, y con Tiempo Pa’ Matar (1984) se despidió de Fania Records.


Luego llegarían producciones como Criollo (1984), Top Secret —que incluyó uno de sus mayores éxitos, El gran varón—, Color Americano (1990), Honra y Cultura (1991) y Hecho en Puerto Rico (1993).


En 1995 volvió a unirse a Rubén Blades para grabar Tras la Tormenta, cuyo tema más popular fue Talento de televisión. Posteriormente lanzó Y Vuelve Otra Vez (1996) y Demasiado Corazón (1998), antes de hacer una larga pausa musical.


Tras casi una década, regresó en 2008 con El Malo Vol. II: Prisioneros del Mambo, reafirmando su legado artístico.


Con su partida se apaga una de las trompetas —y trombones— más influyentes de la salsa. Sin embargo, su obra permanece viva en cada pista de baile y en cada generación que encuentra en este género un símbolo de identidad y orgullo latino. 

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