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Hasta el momento, el balance oficial reporta al menos 14 personas muertas, cerca de 9.000 viviendas destruidas y alrededor de 50.000 familias afectadas.
El balance oficial reporta cerca de 9.000 viviendas destruidas y alrededor de 50.000 familias afectadas por las inundaciones provocadas por frentes fríos atípicos.


Las lluvias atípicas provocadas por frentes fríos provenientes del hemisferio norte han desatado una grave emergencia humanitaria en el Caribe colombiano, especialmente en los departamentos de Córdoba y Sucre. Hasta el momento, el balance oficial reporta al menos 14 personas muertas, cerca de 9.000 viviendas destruidas y alrededor de 50.000 familias afectadas.


Ante la magnitud de la situación, el presidente Gustavo Petro anunció que el Gobierno avanzará en la declaratoria de una nueva emergencia económica, ambiental y social para atender la crisis y financiar la recuperación de los territorios impactados. La decisión se analizó durante una sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.


Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), las lluvias han generado más de 100 emergencias en 84 municipios de 14 departamentos, con afectación directa a más de 43.900 familias y la inundación de al menos 35.000 hectáreas de cultivos.


Córdoba concentra el mayor impacto, con más de 33.000 familias damnificadas por desbordamientos de ríos, inundaciones prolongadas y daños severos en viviendas e infraestructura rural. En Sucre, aunque en menor proporción, también se reportan comunidades incomunicadas, pérdidas agrícolas y afectaciones en vías terciarias.


El presidente Petro resumió el panorama tras el consejo extraordinario: “Hay 14 muertos, 9.000 viviendas destruidas, casi 50.000 familias afectadas, 35.000 hectáreas inundadas y 300.000 personas comprometidas”, cifras que, según el Gobierno, evidencian que la emergencia supera la capacidad ordinaria de respuesta del Estado.


Las autoridades explicaron que el episodio está asociado a varios frentes fríos provenientes del hemisferio norte que ingresaron al mar Caribe a finales de enero, alterando los patrones climáticos habituales de la región y provocando lluvias intensas en plena temporada seca.


El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advirtió que un nuevo frente frío, de origen ártico, llegará al país durante el fin de semana y mantendrá las lluvias y vientos fuertes al menos hasta el 9 de febrero, lo que aumenta el riesgo de nuevas inundaciones y desbordamientos.


En respuesta, la UNGRD informó que se han desplegado operaciones de asistencia humanitaria, con apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Policía Nacional, la Defensa Civil, la Cruz Roja y las Fuerzas Militares para atender a las comunidades afectadas.


Además de la tragedia humana, el impacto sobre el sector agrícola es considerable. Miles de hectáreas de cultivos permanecen bajo el agua, lo que amenaza los ingresos de pequeños productores y eleva el riesgo de inseguridad alimentaria en la región.


El Consejo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres recomendó formalmente la declaratoria de la emergencia económica, con el fin de habilitar recursos extraordinarios y agilizar las decisiones administrativas necesarias para atender la crisis y avanzar en la reconstrucción. 

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